Desde la perspectiva de los componentes principales, un rollo cromado-consta principalmente de tres partes: un sustrato, una capa de transición y una capa de cromado. El sustrato es la base del rollo cromado-, generalmente hecho de acero al carbono, acero aleado o acero inoxidable de alta-calidad. Se somete a múltiples pasos de procesamiento, que incluyen forjado, torneado y tratamiento térmico, para garantizar la resistencia, rigidez y redondez del rollo, evitando la deformación durante el uso. La capa de transición situada entre el sustrato y la capa de cromado suele estar hecha de cobre o níquel. Su función es mejorar la adhesión entre la capa de cromado y el sustrato, evitando que la capa de cromado se despegue y rellenando defectos menores en la superficie del sustrato para mejorar la suavidad de la superficie del rollo. La capa de cromado es la capa funcional central, depositada sobre la superficie de la capa de transición mediante un proceso de cromado electrolítico. Su espesor suele oscilar entre unos pocos micrómetros y decenas de micrómetros y posee alta resistencia, alta dureza, resistencia al desgaste y resistencia a la corrosión.
En comparación con los rollos de metal ordinarios, los rollos cromados-, gracias al cromado de la superficie, mejoran significativamente la vida útil y la estabilidad operativa del rollo, lo que les permite adaptarse a entornos de trabajo de alta-velocidad, alta-presión y altamente corrosivos. Durante su funcionamiento, el rodillo está conectado al mecanismo de transmisión a través de cojinetes y es impulsado para girar por un motor. Cuando el material entra en contacto con la superficie del rodillo, la superficie lisa de la capa de cromado reduce la pérdida por fricción. Al mismo tiempo, la presión o fuerza de transporte del rodillo se utiliza para completar el calandrado, recubrimiento y transporte del material. Es uno de los componentes básicos esenciales en la producción industrial moderna.
